El tiempo caprichoso

Tuve nostalgia,

como se tiene un resfrío.

Salí a la calle

y sentí que tendría que ver otros lugares,

otros adoquines cubriendo los baches…

Y es que a veces

cuando algunos sueñan con el éxito,

yo recuerdo el fragor de la lucha.

Cuando las papas queman

y todavía falta todo por hacer.

Con la mente en otro lado

siempre en otro lado…

Así es como te llevé de la mano,

hasta que no pudimos aguantar.

Muy tarde pude recriminar

los dias mas felices y los mas terribles,

entre el cuadriculado paisaje

que otorga la ciudad.

 

Entre baldosas crece la raíz,

ente esquinas arremolinadas

de niebla y tilo,

de barro y llamas en el horizonte.

Caminar y caminar, pedalear y pedalear.

Dibujando las formas extrañas que poblaron

los rincones de esta envejecida existencia.

En algún sitio apartado: el amor.

Civilizadamente desesperado.

 

Ahora que todo lejos está,

ahora que el pulso de los días se distiende

bostezando en la espera del nuevo camino,

diluyendo la trama de este destino.

Navegando en incertidumbres bien ciertas,

es así como el horizonte plano

me da la bienvenida a este estado del alma

a este pulso que no cuaja,

a este húmedo coagulo de recuerdos

que me acecha en las veredas

o en el borde frío de la cama.

 

Nada mas levantar los brazos

y aferrarse a esta tierra generosa

nada mas recorrer incansable

para conocer nuevas estrellas

nuevos sonidos y nuevos amigos.

Qué extrañaré de hoy 

cuando el tiempo caprichoso

me arrebate de este lugar?

 

 

 

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